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10 condiciones para crear un legado con el poder de tu mensaje

Son las pequeñas acciones las que generan las grandes transformaciones. Y, también, las que brindan los mejores resultados. Una premisa que a la mayoría de los seres humanos nos cuesta aprender o, quizás, por la que pagamos el alto precio de los errores repetidos. Y, como reza una popular frase, “la vida es tan buena maestra que, si no aprendes, te repite la lección”.

El problema, porque siempre hay un problema, es que solemos ser indisciplinados, inconstantes, distraídos. Somos picaflores de la vida y pasamos de flor en flor con rapidez, casi sin darnos permiso de valorar y disfrutar el momento. Es un hábito que se manifiesta en todos los ámbitos de la vida, en especial en las relaciones personales y en el trabajo.

Aunque no soy sicólogo, vaya si he repetido las lecciones de la vida por la incapacidad para aprender. Que, en realidad, no es la incapacidad, porque la capacidad la tenemos todos, siempre está ahí, sino la disposición. ¿Por qué? Porque allá en el fondo del corazón sabemos que el aprendizaje incorpora cambios y, por lo general, nos exige salir de la zona de confort.

Y somos reacios al cambio, claro. Y amamos la zona de confort, a pesar de que entendemos que es una jaula en la que jamás podemos abrir las alas y volar. Entonces, nos resignamos a vivir la vida dedicados a resistirnos a lo que ella nos exige a cambio de bendiciones mayores. Se nos van los años, se nos va la vida, batallando con el viento en contra que nos impide avanzar.

Una resistencia que, la mayoría de las veces, está sustentada en una variedad de miedos. ¿Cuáles? El miedo a no encajar, el miedo a ser vistos como distintos, el miedo a no cumplir las expectativas de los demás, el miedo a ser rechazados, el miedo a fracasar en el intento por transitar un camino diferente al del resto, el miedo a despertar la envida de los demás.

Y hay otros, claro. Que están muy arraigados en nuestras creencias, cultivados en el día a día y convertidos en hábitos poderosos que nos limitan, que provocan que nos conformemos con menos de lo que merecemos. Y no solo eso: también hacen que menospreciemos o desperdiciemos los dones y talentos valiosos que nos ha dado la vida, el conocimiento y las experiencias atesoradas.

Porque, sí, son un tesoro. Invaluable, por cierto. En especial, si te das permiso de romper algunas reglas, de derribar algunos paradigmas, de ir un poco contra la corriente. Igual, te lo aseguro, seguir el libreto convencional, escrito por otros, no te llevará a donde quieres ir, no te brindará la posibilidad de disfrutar la vida. ¿Por qué? Porque, quizás, esa NO es TU vida.

Te propongo un ejercicio: por unos segundos, solo por unos segundos, imagina cómo sería tu vida si hubieras seguido tus instintos, si les hubieras hecho caso a tus pálpitos, si te hubieras atrevido a romper algunas reglas. ¿Dónde estarías? ¿Crees que serías más feliz? ¿Piensas en esto con frecuencia? ¿Te atormenta? ¿No te agrada, pero te conformas y sigues ahí?

La vida que vivimos es producto de las decisiones que tomamos y de las acciones que realizamos. ¡Sin excepción! Es decir, esta premisa no es ajena a nadie, nadie puede escaparse de ella. Cada ser humano es el arquitecto de su vida, el gestor de los recursos que se le brindaron y, lo más importante, el producto del camino que eligió transitar.

¿A qué obedece esta reflexión? ¿De qué manera se conecta con la creación de contenidos, que es mi especialidad, mi campo de acción? Aunque te parezca raro, ¡hay una gran conexión! Te explico: todo parte de tu capacidad, de tu atrevimiento para romper las reglas, de tu creatividad para construir una vida hecha a tu medida. No será gratis, seguro, pero puede ser increíblemente satisfactorio.

Vivimos la era de la comunicación, un momento de la historia en el que, como nunca, la vida que vivimos y los resultados que obtenemos, la capacidad para hacer realidad nuestros sueños, está determinada por el mensaje que comunicamos. O, si lo prefieres, por el valor que transmitimos a otros, el valor que compartimos con otros a través de tu conocimiento.

¿Sabes cuál es la principal característica de los líderes más influyentes del planeta? ¿De los políticos, economistas, autores, científicos, de los ingenieros que están tras bambalinas de las maravillosas transformaciones tecnológicas, de los deportistas y de los artistas, de los ciudadanos del común? En realidad, no es una característica, sino dos que se fusionan.

¿Sabes cuáles son? Por un lado, el conocimiento adquirido, el valor de las experiencias vividas y, en especial, del aprendizaje surgido de sus errores, de su capacidad para superar las dificultades, para levantarse tras haber caído. Por otro, su habilidad para transmitir ese mensaje, para compartir con otros las enseñanzas incorporadas y brindarles ayuda.

Escoge los nombres que más te resuenen, los más reconocidos, los disruptivos, los más populares, los que más seguidores acumulen. Si los miras con detenimiento, si ves lo que hay tras bambalinas de su éxito, es el poder de su mensaje. Que no necesariamente son voces, o textos, o videos, sino acciones de impacto que inspiran a otros, que construyen un legado.

¿Sabes cuál es la fórmula del éxito hoy? La combinación de las maravillosas herramientas tecnológicas que nos permiten compartir contenido de valor de manera sencilla y económica (cuando no gratuita), por un lado, y de tu vida (la sumatoria de tu conocimiento, experiencias, aprendizajes, valores, principios, sueños y propósito), por el otro.

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Eso sí, debes tener en cuenta estas 10 condiciones indispensables:

1.- Sé auténtico. Eres único, irrepetible, y eso te hace especial. No te compares con otros, con nadie y, más bien, concéntrate en la tarea del autoconocimiento. Cuanto más sepas de ti mismo, mayor provecho podrás sacar de tus fortalezas. No olvides que la autenticidad es la cualidad que nos permite establecer conexiones más sólidas y duraderas con otros.

2.- Hazte visible. Hoy, cualquiera está en capacidad de publicar contenido en internet. Bastan un teléfono móvil y una conexión. Y, además, como tú, personas que hacen lo mismo que tú, hay cientos, miles. Hazte visible, diseña la estrategia que te permita atraer la atención del mercado y despierta la curiosidad de esos clientes potenciales. Si no te ven, eres invisible.

3.- Define tu marca. En la vida, y especialmente en el marketing, las percepciones son las que mandan. La gente se hará una idea de ti en función de la forma en que te perciba. Por eso, una de las tareas urgentes es definir tu marca y tu mensaje, establecer cómo quieres que el mercado te perciba. Cuanto más sencillo y claro sea ese mensaje, mayor será su impacto.

4.- Aporta valor. Si eliges ser ‘más de lo mismo’ o, peor, una creación impostada, tarde o temprano se te caerá la máscara y el mercado descubrirá en realidad quién eres. Y no solo eso: te castigará. Aporta tanto valor como puedas a partir de tu conocimiento y del genuino interés por ayudar a las personas sufren un problema que tú puedes solucionar.

5.- Sé generoso. Si bien no somos una ONG o una entidad de caridad, no recibirás nada del mercado si antes no estás dispuesto a compartir algo de valor, de real valor, y gratuito. La premisa es sencilla: todo aquello que quieras recibir en tu vida, en tu negocio, primero debe salir de ti. Primero siembras, luego cosechas. Sé el punto de origen de un círculo virtuoso.

6.- Interactúa. La conexión con otras personas, que redunda en un intercambio de beneficios, es un privilegio del ser humano. ¡Aprovéchalo, disfrútalo! Escucha a quienes te piden consejo y permítete inspirar a otros. La vida te recompensará de mil y una formas diferentes que, claro, van más allá del dinero. La interacción, además, es fuente de valioso aprendizaje.

7.- Sé tolerante. Porque te criticarán sin piedad, sentirán envidia de ti, en especial si logras lo que a muchos les resulta esquivo: destacarse, ser exitosos, ser admirados. Haz caso omiso de esas voces malintencionadas, que pueden provocar que pierdas el foco de lo importante. No eres perfecto, porque nadie lo es, así que no temas que tus defectos sean visibles.

8.- Sé autocrítico. Como consecuencia del anterior, conviértete en tu primer crítico sin llegar a ser implacable, obsesivo. Escucha, analiza, mide y, sobre todo, nunca dejes de aprender. Desarrolla más habilidades, potencia tus fortalezas y preocúpate de forjar vínculos basados en la confianza y la credibilidad. Agradece, valora y aprovecha la crítica constructiva.

9.- Sé valiente. Entendiendo la valentía como la reunión de virtudes como disciplina, pasión, compromiso, responsabilidad, perseverancia y humildad. Este es un kit de herramientas que vas a necesitar a lo largo del camino, no solo cuando se presenten las dificultades. Ten en cuenta que la cobardía, una manifestación del miedo, es el primer paso hacia el fracaso.

10.- Incomoda sin pena. Dado que no eres perfecto, habrá personas a las que, en definitiva, no les gustarás. Y está bien, es parte de la vida. No te molestes por eso. Más bien, enfócate en aquellos con los que hay empatía, simpatía, con los que quieren recibir lo que estás en capacidad de ofrecer. Repeler a quienes no agradas te ahorrará muchos problemas.

Vivimos la era de la comunicación, un momento de la historia en el que, como nunca, tenemos a disposición maravillosas herramientas que nos ayudan a transmitir nuestro mensaje. Por supuesto, no olvides que estas son solo un medio, que lo realmente valioso es lo que está en ti, aquello que, si lo sabes aprovechar, te permitirá dejar un legado (tu tesoro).

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Este es el secreto del éxito de Warren Buffett: ¡te sorprenderá!

Cuando tenía tan solo 20 años y ya había alcanzado algún éxito en los negocios, Warren Buffett vivió una de las experiencias más excitantes de su vida, una que lo marcó: asistió al curso Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, impartido por Dale Carnegie. Fue la solución definitiva a uno de sus grandes problemas: el pánico a hablar en público, el miedo escénico.

Con orgullo y satisfacción, Buffett confiesa que el de ese curso es uno de los pocos diplomas que adornan las paredes de su oficina. Ni siquiera están el de su licenciatura (Administración de Empresas, en la Universidad de Nebraska-Lincoln) o el de su doctorado (Ciencias Económicas, en Columbia Business School), bajo la égida de su maestro Benjamin Graham.

“Había veces que tenía que hablar y era tanto el pánico que vomitaba producto de los nervios que no podía controlar”, relató alguna vez en una entrevista. Entendió que si quería alcanzar el éxito necesitaba superar este problema de una vez por todas y, por eso, acudió a uno de los expertos más importantes de la primera mitad del siglo XX, autor de varios libros famosos.

Carnegie fue un escritor, orador motivacional, profesor y sicólogo que dejó un legado muy valioso en el ámbito de las relaciones personales y la comunicación. En 1936, su curso se convirtió en un libro del que se han vendido más de 15 millones de copias. Combina su conocimiento de sicología y comportamiento humano, además de marketing y liderazgo.

Buffett, que nació en Omaha (Nebraska), en agosto de 1930, cuando el mundo sufría los rigores de la Depresión, es uno de los principales inversores del planeta, presidente y director ejecutivo de Berkshire Hathaway. Este conglomerado es copropietario de American Express, The Coca-Cola Company, General Electric, Heinz y The Washington Post, entre muchas otras.

Con frecuencia, acude a las aulas universitarias y dicta charlas en auditorios llenos de entusiastas soñadores que ansían aprender cuál es el secreto del éxito de uno de los hombres más ricos del planeta. Recientemente, en un video publicado por Michael Hood, cofundador de la startup VoiceFlow, reveló uno de sus secretos mejor guardados, uno muy especial.

“¿Cuál es la clave para generar el doble de ganancias? La única manera fácil de ganar un 50 % más de lo que vales ahora es perfeccionando tus habilidades de comunicación, tanto escritas como verbales. Buffett no es el único multimillonario exitoso que defiende esta teoría: el británico Richard Branson dice que “si quieres tener éxito como empresario, debes contar historias”.

¿Te sorprende? ¿Esperabas estrategias de negocios y técnicas de marketing? Son necesarias, por supuesto, pero en el marketing del siglo XXI hay una verdad revelada que, de manera insólita, muchos desconocen. ¿Sabes cuál es? Aquella de que el marketing consiste en transmitir mensajes persuasivos que lleven a otras personas a la acción que deseamos.

¿Cómo? A través de la persuasión.Si no puedes comunicarte, es como guiñar un ojo a una chica en la oscuridad: no pasa nada. Puedes tener toda la capacidad cerebral del mundo, pero tienes que ser capaz de transmitirla”, explicó Buffett. Lo mejor, lo más relevante, es que esta premisa se aplica a todas las actividades de la vida, no exclusivamente a los negocios.

“Por supuesto, no sirve de nada ser un buen narrador si tu producto o idea es una basura. Pero, no basta con crear un gran producto; también hay que ingeniárselas para que la gente lo conozca, tienes que desarrollar la capacidad de comunicar tu mensaje para convencer a tus clientes de que es justo lo que necesitan”, dice Branson. Más claro no canta un gallo…

Lo que afirman Buffett y Branson no es propiamente un descubrimiento, pues el propio Dale Carnegie llamó la atención sobre el tema hace un siglo. Por eso, resulta increíble que hoy, cuando recorrimos la quinta parte del siglo XXI y vivimos la era de las comunicaciones y la tecnología nos brinda las herramientas más poderosas de la historia, el problema persista.

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¿Cuál problema? El de tanta gente que no ha desarrollado sus habilidades de comunicación y, por ende, está estancada. La característica común de los líderes que dominan el mundo, de los que marcan la pauta y dejan huella, es que todos son (o fueron) buenos comunicadores. En la lista hay escritores, diseñadores, políticos, periodistas, deportistas y, claro, empresarios.

Algo que vale la pena destacar, porque es una de las creencias limitantes más arraigadas, es que no necesitas ser un experto. Simplemente, debes desarrollar tus habilidades de comunicación, que ya están dentro de ti (vienen incorporadas en tu configuración inicial). De hecho, ni Buffett, ni Branson son reconocidos o famosos por su poder de comunicación.

Hoy, internet nos brinda todas las facilidades. ¡TODAS! Tan solo necesitas un dispositivo digital (computador, tableta o teléfono) y una conexión a internet. En la red podrás encontrar los recursos y herramientas que hagan falta para editar, así como diferentes plataformas para publicar (que, por supuesto, no se restringen a las redes sociales). Y están al alcance de todos.

Si tu habilidad es la escritura, puedes crear una página web, un blog, o publicar e-books, reportes, revistas o hasta periódicos digitales. Y hay excelentes y poderosas opciones gratuitas, para que el tema del dinero no sea una excusa. Además, no solo tienes la posibilidad de publicar, sino que también puedes vender tus infoproductos y ganar dinero. ¡Genial!

Si tu habilidad es la comunicación verbal, internet también te brinda oportunidades varias: por ejemplo, puedes crear un pódcast o, si lo prefieres, una sala en Clubhouse para concitar el interés de audiencias especializadas. No te olvides que el contenido oral, que siempre ha gozado de la aceptación del público, en los últimos años recobró importancia en el mercado.

Si tu habilidad es la de pararte frente a las cámaras y transmitir un mensaje, internet será, sin duda, tu mayor aliado. Dispone de poderosas y variadas herramientas y de múltiples canales para que tu mensaje llegue a las personas adecuadas. Y todo lo puedes hacer desde tu celular o desde tu casa, sin necesidad de invertir miles de dólares en un estudio o en una oficina.

Si tu habilidad es la comunicación visual, a través de fotografías, infografías o videos, sabrás que nunca hubo tantas facilidades como ahora. Recuerda que vivimos la era de los youtubers y de los jóvenes influenciadores que llegan a miles de usuarios apalancados en reels y otros videos de corta duración. Y coincidirás en que la mayoría ni siquiera tiene un mensaje poderoso.

Como lo he mencionado en artículos anteriores, estoy completamente seguro de que tú, con tu conocimiento, tus experiencias, el aprendizaje surgido de los errores que cometiste, tu pasión y tu vocación de servicio tienes algo que decirle al mundo. Algo que, sin duda, les va a servir a quienes enfrentan los problemas que tú ya superaste, que ansían estar donde tú estás.

Y quizás, como tantas otras personas en estos tiempos de incertidumbre y cambio, estás en la búsqueda de un camino que te permita compartir con el mundo lo que sabes, lo que eres. Y déjame adivinar: lo que te detiene es que no sabes comunicar, porque le tienes pánico a la hoja en blanco, porque te da terror pararte frente a la cámara, porque te trabas al hablar…

Sea cual fuere la idea que tengas del éxito, en especial si este incorpora el componente económico, tienes dos caminos. El primero, enfocarte en tratar de vender, como hacen tantos (sin lograr los resultados que esperan); el segundo, seguir la enseñanza de Warren Buffett y Richard Branson, desarrollar tus habilidades de comunicación y generar un impacto positivo.

Ese, créeme, es el mejor negocio del mundo: aprovechar tus dones y talentos, tu conocimiento y experiencias, para servir a otros, ayudar a otros a transformar su vida, a mejorar su vida. Lo que la gente compra no es tu producto, sino el mensaje que transmites. Un mensaje que la inspire, que le enseñe qué hacer para cristalizar sus sueños, para crear la vida que desea.

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Storytelling y marketing de contenidos: ejemplos de antes de internet

Voy a decirlo de una manera sencilla, quizás molesta para algunos: creen que descubrieron el agua tibia o, si lo prefieres, que inventaron la rueda. En esta época del año, cuando se acerca la Navidad y muchos hacen balances, mientras otros realizan proyecciones, nos quieren ver la cara de tontos: “Storytelling y marketing de contenidos serán las tendencias clave para 2021”, dicen.

Una de las mentiras que nos quieren vender desde hace unos 15 años es aquella de que el mundo cambió por cuenta de las redes sociales. Y no es así. Antes de que las redes sociales ya vieran la luz del sol ya existía internet, como también mi querido amigo Mr. Google, creado en 1998. Y, de la misma manera, el storytelling y el marketing de contenidos surgieron mucho mucho antes.

Ahora, en este insólito 2020, en el que pandemia nos cambió las rutinas y nos obligó a encarar la vida de una manera diferente, con nuevos hábitos y comportamientos, también nos dicen que fue “el resurgir” de estas dos poderosas herramientas. Y tampoco es cierto: siempre estuvieron ahí, solo que muchos, la mayoría, les hizo el feo, las consideró marginales hasta que llegó el COVID-19.

La realidad es que, en medio de la crisis, hubo quienes se acordaron de estas viejas y poderosas estrategias, a las que habían confinado en el cuarto de san Alejo. Y lo hicieron no por convicción, sino por estricta necesidad, por exigencia del mercado, en virtud de que se dieron cuenta de que, con sus puertas cerradas y los clientes confinados, habían perdido la conexión con estos.

Hay quienes argumentan, por ejemplo, que la pintura rupestre característica de la prehistoria es una forma primaria de storytelling. Y hay documentación confiable que revela que las empresas utilizan esta estrategia desde finales del siglo XIX. Mientras, el marketing de contenidos, como una serie de acciones encaminadas a interactuar con el mercado, data al menos de mediados de los 80.

Entonces, no, ni el storytelling, ni el marketing de contenidos son tendencias y, mucho menos, una novedad. Y tampoco se impusieron por la crisis provocada por el COVID-19. Y tampoco tienen como finalidad “vender más”, como lo podrás comprobar con los ejemplos que voy a reseñar a continuación y que te permitirán entender mejor cuáles son los superpoderes de estos recursos:

1.- John Deere, el pionero.
En 1895, un año antes del fallecimiento de su fundador, la empresa John Deere comienza a publicar la revista The Furrow, con el eslogan “Una revista para el agricultor estadounidense”, en tiempos en los que los campesinos de ese país comenzaban a adquirir maquinaria agrícola. El éxito de la publicación radicó en que rompió con el esquema de los catálogos de productos tradicionales.

Con gran visión, John Deere diseñó una revista con contenido de valor para los granjeros y contrató periodistas y dibujantes para crear un producto completamente distinto a lo que había en el mercado. Los artículos brindaban soluciones a problemas básicos de los granjeros, como estrategias para combatir las plagas o cómo mejorar la productividad con máquinas John Deere (claro).

A diferencia del resto de publicaciones de la época, The Furrow no estaba destinada a vender, sino a educar a los usuarios, a brindarles soluciones efectivas para problemas cotidianos, a darles consejos útiles para ganar más dinero. Por supuesto, aquellos que no tenían maquinaria de John Deere no demoraban en comprarla y, entonces, se cerraba el círculo exitoso de la estrategia.

En 1912, el tiraje de la revista alcanzó la increíble cifra de 4 millones de ejemplares. Actualmente, según la web de la marca, se distribuye en 115 países, en 14 idiomas, lo que la ubica como la publicación agrícola con mayor circulación. Además, tiene una versión en español, titulada El Surco, que circula en Latinoamérica. Cumplió 125 años y ahora también está presente en internet.

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2.- La Guía Michelin y sus estrellas
No mucho después, en 1900, y del otro lado del Atlántico, en Francia, surgió la famosa Guía Michelin. Este es un producto bien interesante, porque surgió como una guía de carretera que les brindaba a los viajeros consejos para el mantenimiento de los neumáticos y los autos, así como información de servicios como mecánicos, médicos, restaurantes y curiosidades. Era gratuita.

La historia registra que la primera edición contenía 400 páginas y tuvo un tiraje de más de 400.000 ejemplares, algo insólito para la época. Más tarde, en 1920, en virtud del éxito de la publicación, pues todos los conductores franceses querían tenerla en su vehículo, la guía dejó de ser gratuita. En contraprestación, se agregó contenido relacionado con restaurantes y atracciones turísticas.

Hoy, cuando los medios de comunicación intentan cobrar por su contenido, con resultados muy discretos, la Guía Michelin completó un siglo vendiéndose entre los usuarios de 90 países. La publicación cuenta con 14 ediciones que brindan información de carreteras y restaurantes de 23 países, además de artículos de interés de su público objetivo, como entrevistas y, claro, recetas.

Además, está la Guía Michelin con una versión digital con versiones tan variadas como Estados Unidos (Nueva York, Chicago, California y Washington), Brasil, China, Hong Kong, Japón, Corea del Sur, Singapur, Taiwán, Tailandia y Europa (prácticamente todos los países). Y cada año se publica la guía que designa los mejores restaurantes del mundo, que goza de gran prestigio y credibilidad.

3.- Bimbo, el osito querendón
Creada a comienzos de diciembre de 1945, tan solo tres meses después de que se acallaron los cañones de la Segunda Guerra Mundial, el hoy llamado Grupo Bimbo, la panificadora más grande del mundo, también se apalancó en el storytelling y el marketing de contenidos. La empresa fue creada en Ciudad de México en una época en la que el pan no era parte de la dieta habitual.

El Super-Pan Bimbo, el primer producto masivo de la marca, fue promocionado en los principales diarios de la capital mexicana, en una agresiva campaña publicitaria destinada a destacar sus beneficios. “¡Bimbo llega a usted siempre fresco!” o “Un pan moderno para una vida mejor” eran algunos de los mensajes con los que se pretendía incentivar el consumo en los hogares aztecas.

“¡Qué rico!… ¡Sí, qué bueno!… ¡Delicioso! Estas serán las aclamaciones de los niños y de todos en cuanto usted, señora, les ofrezca pan Bimbo. Y es que Bimbo, por la riqueza de sus ingredientes puros y su cuidadosa elaboración, resulta más apetitoso”, es el texto de uno de los avisos. Sin embargo, la novedosa estrategia de comunicación de la marca ofreció otros bocadillos deliciosos.

Lorenzo Servitje, fundador de la empresa, creó un programa de radio llamado Revista Radiofónica Bimbo, en el que se recreaban las historias del osito Bimbo, la mascota de la marca. De esta forma, fue más fácil llegar al público infantil, a través de relatos con alto contenido educativo y recreativo. En los últimos tiempos, logró hitos de audiencia con comerciales de televisión muy creativos.

4.- Chocolatinas Jet, un álbum, una aventura
En el transcurso de las últimas seis décadas, varias generaciones de colombianos crecimos no solo saboreando las icónicas Chocolatinas Jet, sino también aprendiendo con las láminas incorporadas en el empaque, que podían coleccionarse en un álbum. El primero circuló en 1962 y su temática era la conquista del espacio, que por aquel entonces estaba en pleno furor en el planeta.

Un año más tarde apareció Auto-Jet, con la historia del automóvil y momentos memorables del automovilismo. En 1964 fue el turno de Banderas y Uniformes, un recorrido por los diferentes países para aprender de su historia a través de estos íconos culturales. En 1965, con El hombre y el mar, se centró en la evolución del transporte marítimo y la relación del hombre con el mar.

En 1968, finalmente, se estableció la línea que perduró casi 40 años: historia natural. Los animales y la naturaleza, además de datos curiosos, eran protagonistas de los didácticos textos publicados al respaldo de las coloridas láminas. En 2007 llegó El mundo de los animales, seguido de El mundo de los animales prehistóricos y en peligro de extinción (2011) y de Planeta sorprendente (2013).

En 2017, en conjunto con National Geographic y Parques Nacionales Naturales de Colombia, se creó Vive la aventura Colombia, la más reciente versión del álbum, que se puede llenar en formato de papel o virtual, a través de una aplicación digital. La educación de sus clientes, además del entretenimiento, han sido los pilares de esta impactante estrategia de marketing de contenidos.

Como ves, nada de novedad, nada de tendencia: solo creen que descubrieron el agua tibia o que inventaron la rueda, pero ni lo uno, ni lo otro. El storytelling y el marketing de contenidos están con nosotros hace décadas al servicio de quienes sabemos cuán poderosas son estas herramientas y cuál es el impacto positivo para generar una conexión con el mercado, con nuestros clientes.

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5 historias que tu empresa debe contar para enamorar al mercado

Está de moda, pero de lejos no es una moda, ni una tendencia, sino una necesidad. No importa si eres una empresa grande, un negocio mediano o pequeño o un emprendedor unipersonal: si lo que deseas, y necesitas, es conectar con tus clientes potencias y con el mercado tienes que contar historias. En especial, tienes que contar las historias que están relacionadas con tu marca.

En el pasado, en el siglo pasado, la tarea de las marcas era muy sencilla: disponer de un producto o un servicio para ofrecerle al mercado y hacer publicidad para que los potenciales compradores se enteraran. El resto era esperar que llegaran hasta su local para adquirirlo. Así funcionó durante varias décadas, pero sucedió algo que estaba fuera de su control y que cambió el decorado.

¿Sabes a qué me refiero? A la irrupción de internet. Nadie imaginaba lo que iba a suceder después de que la tecnología entró en nuestra vida cotidiana y la transformó. Cambió los hábitos, nos dotó de herramientas poderosas y, lo más importante, cambió los roles. En efecto, el consumidor dejó de ser un agente pasivo y se convirtió en la razón de ser de las empresas, y en el objetivo final.

¿El resultado? Variado y de impacto. Primero, el cliente ahora tiene la sartén por el mango, es el que dice qué quiere, cómo lo quiere. Segundo, las marcas tuvieron que bajarse de su pedestal y entender que cambiaron las reglas del juego. Tercero, se volteó la torta y ahora la oferta supera con creces la demanda, por lo que el consumidor tiene la opción de elegir lo que le plazca.

En el pasado, en el siglo pasado, hacer negocios consistía en realizar una transacción. Que era fría, distante, que se terminaba en el momento en que el comprador pagaba por lo que necesitaba. Hoy, en cambio, se trata de establecer una relación a largo plazo, basada en la confianza y en la credibilidad, para conseguir que esa persona nos compre una y otra vez y sea un evangelizador.

Sí, alguien que en gratitud por lo que recibió, por el beneficio derivado de lo que compró, nos refiere con sus familiares, amigos, conocidos y compañeros del trabajo. Un buen cliente que nos consigue otros buenos clientes, es decir, que se constituye en nuestro primer y mejor vendedor. Uno que se siente parte de la historia de nuestra marca, que es el protagonista de la historia.

La realidad, que muchas empresas desconocen o se niegan a reconocer, es que los clientes ya no compran productos o servicios. Entonces, ¿qué compran? Experiencias. Las que sean agradables, positivas, constructivas, entretenidas y que, además, se conecten con sus valores y principios. Ah, no hay que olvidarlo, aquellas que los inspiren, los motiven a ser mejor y solucionen su problema.

Esta es la razón por la cual una tarea fundamental, inaplazable e indelegable para empresas, negocios o emprendedores es contar historias. Sin embargo, no cualquier historia, porque no se trata de contar por contar, de relleno, simplemente porque otros lo hacen, porque la competencia lo hace. Historias que contribuyan a la experiencia y que fortalezcan la relación con el cliente.

Una historia pertinente humaniza la marca, la acerca al mercado, a sus clientes. Deja de ser algo material y se convierte en algo emocional. ¿Cómo se logra esa transformación? A través de las emociones, que son la gran fortaleza de las historias, que son la gran debilidad del ser humano. Deja de ser propiedad exclusiva del sueño y se comparte con todos y cada uno de los clientes.

La clave del éxito en los negocios en el siglo XXI, sin importar qué haces o a qué te dedicas, si vendes un producto o un servicio, radica en tu capacidad para generar confianza y credibilidad. Si estableces ese vínculo con el mercado, también podrás iniciar una conversación, un interacción que se traduzca en un intercambio de beneficios. Al final, como una consecuencia, está la venta.

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Los consumidores, además, y fue algo que vimos muy marcado durante este 2020 por cuenta de la crisis provocada por pandemia, privilegian las marcas con propósito, aquellas que se identifican con sus principios y valores. La protección del medioambiente, el respeto por los animales, así como por los derechos de las minorías y la diversidad sexual son, entre otros, temas prioritarios.

Las marcas que no se comprometen, que no toman partido, que se hacen las ve la vista gorda con los problemas mundanos son rechazadas de plano por el mercado, que les exige ser activas (casi activistas). En cambio, las marcas proactivas, sensibles y, sobre todo, con empatía para genera un lazo de confianza y credibilidad se ganan un lugar de privilegio en el corazón de los clientes.

Estas son las cinco historias que debes contar para conectar con tus clientes:

1.-El origen de tu empresa. ¿Qué te motivó a crearla? ¿En qué circunstancias? ¿Quién te apoyó? ¿Qué te inspiró para comenzar? ¿Qué dificultades enfrentaste en el camino? ¿Cuántas veces fracasaste y cómo lo superaste? ¿Recuerdas a tu primer cliente? ¿Cómo ha cambiado con el tiempo? Estas y otras preguntas te permitirán darte a conocer y empatizar con el mercado.

2.- El fundador de la empresa. No importa si eres tú mismo, bien contada es una historia que vale la pena compartir. ¿Cómo se originó el sueño de crear una empresa propia? ¿Cómo fue el proceso de cristalizarlo? ¿En qué se parecen tú y tu empresa? ¿Qué sentiste el día que finalmente pudiste comenzar? No se trata de hablar de ti, de tus hazañas, sino de tus motivaciones, de tus objetivos.

3.- Los valores y principios de tu empresa. Como mencioné, hoy el mercado exige saber en qué crees, a quién sigues, hasta dónde estarías dispuesta a llegar en ciertas circunstancias, qué te conmueve o qué no harías ni por todo el dinero del mundo. Esta es la historia que te permite lograr identificación con el mercado, por la que tus clientes van a elegirte a ti, no a la competencia.

4.- Tu propósito. ¿Por qué haces lo que haces? ¿Qué te inspira? ¿Cuál es tu visión de un mundo mejor? ¿Cómo tu marca contribuye en beneficio de la sociedad, de la comunidad? ¿Qué haces cada día para cumplir ese propósito? ¿Cuál es la transformación que pretendes impulsar? El propósito es un sueño que compartes con otras personas y que los convierte en un equipo.

5.- Un día normal. Esta es una historia que casi nadie cuenta, a pesar de que ofrece múltiples beneficios. Lo mejor es que puedes contarla a través de la vida de tus empleados y, de esa forma, generar una conexión emocional y una identificación muy fuertes. El día a día en una empresa o negocio supone dificultades, errores, alegrías y logros, igual que una persona común y corriente.

5+. Un caso de éxito. La gente no compra expectativas, sino resultados. Por eso, nada mejor que contar que ya ayudaste a otros a alcanzar su meta, a cristalizar su sueño. Bien puede ser un cliente o, también, alguno de tus empleados y cómo mejoró su vida desde que se vinculó a tu empresa. Estas historias con rostro humano son muy poderosas e inspiradoras. Si las viviste, ¡cuéntalas!

Cada día más, las empresas, negocios y emprendedores se quejan de cuán difícil es ganarse el corazón de los clientes. Y la razón es que el mensaje que emiten es equivocado, porque centran sus comunicaciones en el yo o en el producto. Afortunadamente, el storytelling les da la opción de corregir ese error y lograr resultados superlativos a través de las historias. Y no es cuento, eh…

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